domingo, 29 de noviembre de 2009

rojo

máscara de la rojedad. mano sosteniendo con fuerza el martillo que forja la espada, maleble metal languideciente, después de someterlo a la fragua. fuego venal, moléculas incendiarias ¡con qué exageración manifiestas tus encantos! líquido mental, orgullo de los metales alcalinos. emanación accidental. efecto de vanidad insidiosa, la que prepara la trampa al enemigo descalzo por el sendero. color de la tortura. iluminación atroz no laves tus manos en las bacterias del Nilo. lava incidental de enriquecimiento ilícito. frecuencia diversa. fecundas la tierra con tus besos de flor y tus dardos victimizantes /amenaza de lluvia en cielos de fuego/amenaza de ola de mares de infierno/ río de sangre y despojos forenses. cielo brillando sobre los pantanos de la sospecha, zona vaporosa por las afueras de la ciudad. ruta desprotegida del barrio bajo, descuido ocasional del distrito metropolitano. rito efervecente por los conductos sanguíneos, síntoma glomerular por acción corrosiva de inhibidores de enzimas para la enfermedad del sueño mellitus. sueño vaporoso sin indicios de fin, la tribu te tiene un temor reivindicativo, clama por ti en la zozobra de las aguas. estallido de fanfarrias en decembrinos paisajes. levedad de la materia, zapato casual. protocolo desiderativo en lenguaje html para tranformaciones oníricas. fobia a los sismos del tedio. cáscara de cacahuate. pleura y pericardio benditos, hato de capilares, red de los peces vinosos en aguas del Genesaret. aroma de la rojez: tollendo ponens. Medea. mapa de mis flores de asco. el continente por el contenido. tesoro de fornicación con las vírgenes en casas de gente sensata iluminadas con teas en vez de lámparas de parafina, en callejones de islas de lobos. cofre de la verdad. pez y relámpago que le hiere. diario de las claudicaciones el amor es uno más de tus bellos inventos. peritonitis. graznido de azor hacia el peñón de la noche estigmata. el gato maúlla el motín en la penitenciaria y las luces del árbol gallo. la hemoglobina es el fermento de tu calidad culinaria. antorcha encendida contra la hostilidad del follaje ¡Salve!

/shadoweaver/la génesis de los sentimientos/

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martes, 24 de noviembre de 2009

a K

Si mis-pensamientos-por-ti
fueran de agua
formarían largos,
bellos, majestuosos,
turbulentos y pacíficos
ríos
sobre los que navegarían tus sueños
hasta el impreciso horizonte
donde el cielo se confunda
con tu alma

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domingo, 22 de noviembre de 2009

en medio de las balas

estábamos ahí
inesperadamente enredados
en una trampa del destino
no hubo augurios esa mañana
la niebla no surgió de ningún sueño
ninguna corazonada presagió
nada
o talvéz la taza de café matutino
adhería a su amargor
el mal sabor de la ironía
lo cierto es que una urdimbre asombrosamente

perfecta e inextricable
se formaba
secretamente
y secretamente nos entrelazó en el momento menos esperado:
las balas quebraban
algo al dispararse
el sonido incrustó el miedo en nuestras conciencias
estábamos acorralados
sonaban los disparos y luego sobrevenía un silencio vibrante, una pausa retumbante
como si nuestro alrededor fuera un amplio espacio abovedado en que rebotara el estruendo,
en cada intervalo
pensábamos que el próximo disparo sería para alguno de nosotros
¿cómo será el crujir del cráneo quebrándose con el acero?
¿cómo será el dolor de una bala? ¿se iluminará o se oscurecerá el ámbito de nuestras nociones sensibles?
vi hacia arriba
el cielo despejado y de una limpieza prometedora
era tan bello
que hería su indiferencia
comprendí que no era fundamental
que me conmoviera
sentí estafa y fatuo regocijo
el que otras tantas veces
me haya motivado su azul despejado
inundando mi alma con su inmensidad
repleta de aspiraciones informes e inconcretas
oh! cuánto nos engaña la belleza!
juré en ese instante que nada conmovedor
era digno de aprecio,
lo vivía entonces,
ahi, en la penuria de nuestra integridad,
en el riesgo de nuestras vidas,
filo que tiranamente nos atraía, al peligro, al dolor, a lo irreversible,
hablo por mí,
yo estaba en el trance
de una emoción intensa, en crescendo,
la vida de todos peligraba
los gritos, las pausas de anticipada letalidad,
todos los ángulos y perpectivas oblicuas,
y todos los bruscos movimientos y todas las torpes posturas
exacerbaban la emoción, potenciándola,
ahora era capaz de intervenir proactivamente,
vivir así, en medio de un peligro de muerte
en medio de un asalto, en medio de un fuego cruzado con armas de grueso calibre,
es una experiencia extrema
de algún modo la intensidad de esos breves momentos justifican toda una existencia
por eso, los discursos disuasivos de control social jamás tocarán el nervio exacto,
el abismo tiene sus encantos
y yo quería más...
repito: hablo por mí
comprendo perfectamente
existe un amplio espectro de caracteres y depravaciones

mi ser posee rara nomenclatura.
esa vez también comprendí que no es la mentira
lo que nos embauca porque ese sea automáticamente su efecto,
el resultado de su hosco mecanismo,
sino que hay en nosotros
una predilección por lo que no es verdadero,
un afán de extraviarnos por los vericuetos de la vanidad
y el cielo y el hermoso panorama
fue una mentira más de recargo ante el tribunal iconoclasta
instalado en mi alma,
en cierta forma estar en medio de la balacera
fue estar ante nuestra verdad más difícil
lo difícil es lo que yo rescato de cualquier acontecer
lo difícil y no la vana complacencia de la tranquilidad...

/shadoweaver/ la lógica de los hechos/

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jueves, 19 de noviembre de 2009

a-mar

Necesito precisarte. Acariciarte siquiera
para confirmarte como mi lindero.
Fuera no soy lo mismo.
Me veo inevitablemente definido por ti.
Pero bajo cielos oscuros y frías estrellas me contraigo
tímidamente con el dolor de la soledad
para encontrar mi alivio
y distante te envío sólo mis resuellos.
Luego tímidamente regreso a ti
ignorando si me has echado de menos
pero deseándolo en lo profundo.
No te concibo en la yerma aridez de nuestra lejanía.
Me acerco con toda mi frialdad
para arder en espuma a tu costado.
Tampoco me concibo sin ti.
Entre oleaje de huída y oleaje de arrepentimiento
transcurro mi tiempo ¡vacío absoluto!
sólo definido por ti.

(Orilla mía, desfiladero a veces
-mi herida en un costado a veces-
peñascal que aplacas mis desbordes
¿guardas en ti el surgimiento del mañana?)

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lunes, 16 de noviembre de 2009

estoy sentado en medio de la estancia
con mi cerveza a la mitad
la rockola taconea una bachata sensiblera...
entré porque al pasar me sentí
atraído por su iluminación interior
en la calle íngrima y peligrosa
su luz inspiró un cobijo repentino
a mis ansias de abandono...
pero adentro
después de algunos minutos
mis manos y mis piernas cambian
continuamente su postura
tamborileo sobre la mesa
y empiezo a mostrar mi defecto dipsomaníaco
creí en algún momento necesitar un minuto
de silencio y de tranquilidad
una tregua para mis sentidos
pero no es así
el desasosiego me lo dice...
la calle íngrima y sediciosa,
la luna jadeando el intercambio hedonista del placer por la violencia
y la noche extendiendo su complicidad con el ultraje sobre la ciudad
bendiciendo mi potencia
que busca contra quien estallar su energía,
que busca quien le oponga resistencia
mi espíritu requiere la guerra: esa es mi verdadera sed...

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jueves, 12 de noviembre de 2009

tiene tu mirada
un ardor de vino luminoso
una invitación sensual a no olvidarte
que envuelve en los velos del delirio
mi dócil voluntad

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lunes, 9 de noviembre de 2009

el alma es el tiempo

Hoy mi hijo recorrió un antiguo
campo de batalla,
cabalgábamos juntos,
una tempestad eléctrica compulsiva y vaporosa
se instaló en el horizonte
de sus recuerdos
la luz del cielo era la nostalgia
y me la transfirió
no hubo rencor en la reacción de su mirada

pero yo me sentí tácitamente
urgido de una respuesta presente a un pasado definitivo,
quizá
no recordemos lo mismo de igual forma
quizá no sea lo mismo lo que recordemos
cada quien vivió una experiencia distinta
cada quien obtendría una sensación apartada, segmentada
-ajena entre sí- del otro: Padre e Hijo
desconocidos uno del otro
ignorantes de sí mismos por la experiencia propia del otro
,
inalcanzables uno para el otro en el
instante

del hecho que desgarraba nuestra alma.
Sin embargo, era el mismo escenario, la misma carencia,
los mismos fantasmas involucrados,
la tempestad real,
simbólica
o imaginaria y
una batalla que resurgía

ante nosotros y que no logró
empañar nuestro mirar...

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