fin
las calles yacen húmedas
esclavas de sobresaltos
poco a poco se van quedando vacías
el cielo aún amenaza con gesto tempestuoso
parece que algo termina
pero no: aún no...
busco con la mirada un poco más
algún reducto en el panorama que rezume vibración,
tumulto de gente,
veo entonces hacia la estación de los buses
iluminada, alcanzo a distinguir una leve brisa
antes inadvertida para mí,
o quizás aumentó en los últimos instantes:
al través de la cortina de llovizna
me hieren los ojos las luces de la calle: autos, vallas en lo alto, alumbrado público
la luz nocturna callejera, vendida, prostituida, fácil, dominante, rota, toda rota
el suelo del asfalto refleja el resquebrajamiento de la realidad
la falsa turbulencia por arriba, los desechos fantasmas por el suelo
jugueteando como ratas a ras de las alcantarillas...
la gente en la estación espera el bus que los lleve a su destino
se juntan, se apretujan, intenta cada una a su manera
conseguir un refugio temporario ¿ante qué?
quizá no quieran mojarse
quizá les urja llegar al fuego del hogar
la noche en las calles anda armada con cuchillo
siempre dispuesta a robarnos algo
la tranquilidad, el cansancio, la certidumbre del hastío,
el regreso indemne a nuestros hogares,
si es así, yo no tengo nada que perder
mi hogar -mi suelo incluso- es la añoranza
he dicho antes que aparenta el término de algo
se percibe en el aire
pero mi corazón contradice
aún tengo esperanzas
las hilo con las partículas de luz rota esparcidas por el suelo
con la lluvia que rocía los objetos
quizá la hora final, el climax de la espera
llegue hasta el amanecer
mis ojos verán los fantasmas de mis sueños
hoy quisiera hablar
hasta que se me acaben las palabras
hasta que todo lo que el mundo y el himno del universo despliega en Historia desde la Creación se haya dicho
quiero hablar hasta que se acabe el lenguaje, lo sensorio, lo vibrante, lo invisible, el porvenir, lo corporal y las huestes de fantasmas, todo, todo, todo, todas las palabras y todos los signos inventados hasta la fecha en que mi última palabra cierre la posibilidad de seguir...
pero no soy Dios
sólo amo con tristeza una añoranza
un fantasma de mujer
que se yergue, se instaura en su desdoblamiento cuando todos duermen
a mí se me incrustó en las redes de los nervios
entera, fragmento a fragmento, fuera de texto
borrando todo los programas
mi alma sintió su tacto leve, frío, sin ambajes
y se prendó de su estela perfumada
y me dejó una sed
una sensación de necesidad que ahora me asfixia
hic et nunc estérilmente espero
sentado sobre la hierba
deseando convertirme en ramaje de árbol algún día
(es mi oración más ardua)
y recibir de sus labios
el tacto inolvidable
del beso de rocío...
esclavas de sobresaltos
poco a poco se van quedando vacías
el cielo aún amenaza con gesto tempestuoso
parece que algo termina
pero no: aún no...
busco con la mirada un poco más
algún reducto en el panorama que rezume vibración,
tumulto de gente,
veo entonces hacia la estación de los buses
iluminada, alcanzo a distinguir una leve brisa
antes inadvertida para mí,
o quizás aumentó en los últimos instantes:
al través de la cortina de llovizna
me hieren los ojos las luces de la calle: autos, vallas en lo alto, alumbrado público
la luz nocturna callejera, vendida, prostituida, fácil, dominante, rota, toda rota
el suelo del asfalto refleja el resquebrajamiento de la realidad
la falsa turbulencia por arriba, los desechos fantasmas por el suelo
jugueteando como ratas a ras de las alcantarillas...
la gente en la estación espera el bus que los lleve a su destino
se juntan, se apretujan, intenta cada una a su manera
conseguir un refugio temporario ¿ante qué?
quizá no quieran mojarse
quizá les urja llegar al fuego del hogar
la noche en las calles anda armada con cuchillo
siempre dispuesta a robarnos algo
la tranquilidad, el cansancio, la certidumbre del hastío,
el regreso indemne a nuestros hogares,
si es así, yo no tengo nada que perder
mi hogar -mi suelo incluso- es la añoranza
he dicho antes que aparenta el término de algo
se percibe en el aire
pero mi corazón contradice
aún tengo esperanzas
las hilo con las partículas de luz rota esparcidas por el suelo
con la lluvia que rocía los objetos
quizá la hora final, el climax de la espera
llegue hasta el amanecer
mis ojos verán los fantasmas de mis sueños
hoy quisiera hablar
hasta que se me acaben las palabras
hasta que todo lo que el mundo y el himno del universo despliega en Historia desde la Creación se haya dicho
quiero hablar hasta que se acabe el lenguaje, lo sensorio, lo vibrante, lo invisible, el porvenir, lo corporal y las huestes de fantasmas, todo, todo, todo, todas las palabras y todos los signos inventados hasta la fecha en que mi última palabra cierre la posibilidad de seguir...
pero no soy Dios
sólo amo con tristeza una añoranza
un fantasma de mujer
que se yergue, se instaura en su desdoblamiento cuando todos duermen
a mí se me incrustó en las redes de los nervios
entera, fragmento a fragmento, fuera de texto
borrando todo los programas
mi alma sintió su tacto leve, frío, sin ambajes
y se prendó de su estela perfumada
y me dejó una sed
una sensación de necesidad que ahora me asfixia
hic et nunc estérilmente espero
sentado sobre la hierba
deseando convertirme en ramaje de árbol algún día
(es mi oración más ardua)
y recibir de sus labios
el tacto inolvidable
del beso de rocío...
Etiquetas: agosto era escarlata



