sábado, 29 de septiembre de 2007

también recordar es un contragolpe fingido para saldar cuentas en bancarrota, como para hacer creer que dominamos las reacciones estériles, vacías de manos. ensayar la indolencia es un crimen premeditado del que somos la parte activa. digo somos hablando con mis fantasmas. ensayar no deja de ser un anticipo, una predisposición del ánimo ante las eventualidades ingenuas. en la aridez es sintomático abjurar, es la salida más fácil que aporta un sustento de penumbra, la perseverancia inversa surgida del abismo, es inconveniente haber vivido tanto, es inconveniente no saber narrar ni contar con cantidades tangibles la transitoriedad de la experiencia. narrar y narrarlo bonito es la función imaginativa, bulbo sin hueso, fragancia matérica del objeto fortuito, de la huella espectral de los movimientos. tácita imprecisión, cueva de vanidades, de gritos exultantes, de banderas rotas escupidas contra el cielo que sustenta vigencias vulneradas, puños enfermos de impulsos exangües, la paciencia febril, las inertes pesadillas, que deshojan el signo del miedo que impone ansias de destierro y otra nomenclatura en que dignidad no posea el mismo nombre atropellado...

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miércoles, 26 de septiembre de 2007

[¿a quién realmente?]

Ahora que tu presencia está por derrumbarse mi mirada no sabe expresar la incertidumbre que me sobrecoge, la impotencia que me tumba ante el misterio de lo perdido para siempre…

Verte a ti es interrogarse por lo que no se merece o por la forma en que la ilusión se distancia de los labios. Quise esmerarme en el intento de alcanzarte y sólo choqué contra mi imagen de miseria e impedimentos, quise expresar cosas hermosas y sólo descubrí que todas las palabras estaban hechas por convención y expertos simulacros suplentes del valor a los que recurre la carencia cuando se sabe invadida. La belleza eres tú inmersa en tu silencio, invicta en un instante y nada más, todo y todos somos sombras de lo inabarcable, necia manifestación de tentativas por lo perecedero…

En el vaivén de la demencia intentaré entre los siglos a destiempo dibujarme una pauta de sonrisa, con gesto torvo para contradecir mi intrascendencia, franca a pesar de los rechazos. Es que siempre intenté sanarme contra el fuego, infligirme descontento presumiendo la tragedia que me implora tu mirada….

Cuántas veces te sentí inmensa de lloviznas hacia el origen del mundo, toda hecha de quebrantos, vastedad bajo la que vine a despojar mi nombre de su hambre, mi balsa del escombro, cantando desde abajo del desastre. Cuántas veces te quise vulnerable a los dardos de mis ojos, enfermiza de candor y ardor bajo mi tacto. Deliré con mis brazos vencerte en clamores de locura y punto inmóvil en el desierto, serte necesario como el viento que renueva, seductor de tus repliegues, artífice de un mundo nuevo para un cuerpo claudicado por las pisadas de recuerdos venerables, besos contra ti, resuellos de mi desahogo, vibrando en mi alma como una cuerda violentada de lamentos

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sábado, 15 de septiembre de 2007




en el altar humeante de mi almohada febril
redacto el panfleto presidiario
sobre una plancha ortopédica de concreto que recibe las goteras:
"fragmentos de despedida
flotan en la brisa sobre los muelles carcomidos del ejemplo
y el vacío feroz sobreviene
después del abandono
la decisión que nos impulsa es paciente
como predador nocturno que ejecuta su mapeo
y el recuerdo es un salteador
que vuelve dóciles las injurias y arduas las adherencias
ya no te vi y temí el fulgor destrozado de la noche en la cuneta
y recordé que la sangre y el hierro huelen lo mismo
porque se incluyen mutuamente al excluirse en la sintaxis
y el fantasma de tu presencia me lamía la espalda
con su tacto perverso, frío, húmedo como temporal denigrante
como furia rota en la filigrana roja de los ojos
-aún no sé reaccionar y me sobrecoge la indolencia-
la hendidura que se me ha abierto marca el inicio de los planes
se inoculan puntualmente las sospechas
arrumba la responsabilidad en sus bordes
y en las paredes de la pesadilla me hacen vomitar
la clave de este juego en la cadena del desastre
en ésta pobre versión de la desgracia
que riela mortalmente sobre la vastedad anegada en la congoja
en el altar humeante de mi almohada febril
cuando redacto el panfleto judiciario
sobre un catre humillante que recibe las goteras..."

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domingo, 2 de septiembre de 2007

a MF


Sé que mi presencia no sustituye tu nostalgia
y cuando titubeo
tú te pierdes en pudores de niña de escuela
buscando descifrar el nombre que aferre a la memoria
lo fugaz perdido en el olvido
talvéz me esfuerce demasiado en lo que no lo amerita
y quizás tú te ensañes contra lo que no tiene remedio
la vida va así, cargada de encuentros inciertos,
en los que cada instante huimos
por donde después regresamos
en los ríos del sueño
bajo la noche envolviendo una luna ultrajada
por abismales misterios
dispersos por el camino.

Nada nos otorga fácil el rumbo sin riesgos
y los mapas se borran en itinerarios sangrientos
donde el amor es norte y bengala
de paisajes distantes.
Ves por la ventana como buscando en el camino
algún gesto sincero
y talvéz te preguntes por qué no alcanza
una vida para resolver los enigmas
o por qué juega la culpa a forzar nuestro exilio
sin darte cuenta
que recordar se convierte
en un rito salvaje
del que salimos ilesos a pesar del hastío.

Toda la vastedad del mundo
tiembla en nuestros labios
cuando callamos las delgadas verdades
que pese a vivirlas ignoramos amargas
todo lo perdido cobra vigencia
a cada paso avanzado
marcando la huida
con su rastro inefable
pequeños desencantos forjan el destino
al que la anuencia se acomoda
como en el mísero trono
de un reino de escombros.

Y ese océano doliente
inunda el silencio
cuando entre ambos se yergue
como recordatorio que aún sin mentirnos
existen promesas de estéril intento
y cuando no se convocan
las palabras guardadas se vuelven contra nosotros
haciendo más salvaje la crueldad del recuerdo.
Entonces yo me descubro
a tu inocencia prendido
como fruto desvalido bajo la intemperie lluviosa
a punto de caerme de tu lado
una vez llegado el momento
en que tu desasosiego despierte
y demande del mundo certezas más altas
creyéndole, como muchas veces mi tristeza absoluta,
responsable de las ilusiones y miedos
que por levedad de nosotros despiertan...

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