viernes, 25 de septiembre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
shock
mis riñones son ahora un cuarto de bodega húmeda y pequeña donde gotea, hematúrico, el colapso inminente del sistema, manchando la pared con el sarro de sus intenciones. la sangre fluye adelgazando su corporeidad acostumbrada, se hace filamento, se vuelve intermitente. cuando el estímulo nervioso dicta mi escritura tiembla en la punta del lápiz, una tromba de agua sucia desestabiliza mi conciencia. lucho contra mí, mórbidamente combato la enfermedad con síndromes farmacéuticos agregando sobredosis. las arrítmias son mi forma de sustracción. la pupila expande su diafragma magno proactivamente ante la barreta solar, abriendo las esclusas de la entropía. el esfuerzo roba el color y la resistencia a mi tez morena y puños, palidezco entonces, oblicua sobre el escritorio, un gran poste de electricidad socavado desde el cimiento a punto de caer sobre el tráfico peristáltico de la avenida semeja mi equilibrio, rampa vestibular ondulatoria en alerta naranja. la jornada requiere limpieza minuciosa diaria por el personal asignado para el efecto. generalmente un viejo benigno, inocuo pero eficiente, vasoesclerótico o vasopresor, en su defecto, quien ejecuta esas funciones a su discreción en la vasta infraestructura anatómica de mi mapa somático. sin embargo, los propioceptores se obstruyen lentamente, con todo su minúsculo tamaño y con toda su omnipotencia...
los ojos capturan imágenes insidiosamente restregadas contra su sensibilidad óptico-sofisticada. creo ver, por instantes, fragmentos de sueño, confusos, mal editados, como pesadillas, como dejabús en los que me reconozco como el factor aleatorio... los grifos de todo el edificio son abiertos uno tras otro, consecutivamente como un dominó-fenómeno-Phi-del-sueño, doloso, inodoro, en espiral (de Coriolis) de cuadros a un punto fuga, oNdAtRaNvErSaLmEnTe inciertos. las vías están libres, consta el hecho asentado como inciso aparte en la declaración jurada. el trapo que sirvió para desempolvar el óxido ferroso del balcón de la entrada cayó al suelo, esparciendo las esporas del hierro desgastado. un aire prometedor entra por las rendijas de los póstigos, las extremidades evidencian mala presión intravascular. sobrevuela en el aire el hedor de un químico derramado, contaminando el resto del ambiente, insultante, goteando calizamente de la losa del techo. los tentáculos del hedor son fantasmagóricos. perlas de sudor efímero, desperdigado, roto a manera de cardumen, aparece distribuido por la frente febril. el visitante, que hace un momento tocó el timbre y el sonido fue como un pájaro caído por la pedrada rotunda, el visitante viene a saludar inoportunamente, pero fiscalizado por su ex-consorte. aunque la familiaridad es laxa en cuanto a cumplimiento de normas se trata. por lo demás, todo parece marchar bien, o mejor, todo marcha como era de esperarse en un juego de naipes, pero mi esfuerzo de resistencia me cuesta. es decir, nadie se percata. nada sucede que parezca insinuar indicios de quebranto. el pequeño cuarto húmedo y tenebroso suelta su fragancia de flores de moho, se infla, y en una serie de combinaciones inflama las rutas plexo coroideas, respira con los pulmones, y simultáneamente suelta un pe(n)samiento proscrito, deflagrante, cargado de placer agonizante, que atraviesa relampagueante la tempestad del estroma, radiografiando el esqueleto de las coordenadas en toda su munificencia histoarquitectónica destacando el punto del siniestro. foco. pe(n)samiento como relámpago o alga invasiva, alienígena, adheriéndose frenética, impune, homicidamente a la nefrona: no seas tu enemiga. la idea como auto-diagnóstico maligno. el sistema exige mejor desempeño homeostático y recursivo, exige vandálicamente derroche de energía y devastaciones endócrinas: el desmayo casi es una aurora en esta situación...
/judith roland/excepción de la regla/
los ojos capturan imágenes insidiosamente restregadas contra su sensibilidad óptico-sofisticada. creo ver, por instantes, fragmentos de sueño, confusos, mal editados, como pesadillas, como dejabús en los que me reconozco como el factor aleatorio... los grifos de todo el edificio son abiertos uno tras otro, consecutivamente como un dominó-fenómeno-Phi-del-sueño, doloso, inodoro, en espiral (de Coriolis) de cuadros a un punto fuga, oNdAtRaNvErSaLmEnTe inciertos. las vías están libres, consta el hecho asentado como inciso aparte en la declaración jurada. el trapo que sirvió para desempolvar el óxido ferroso del balcón de la entrada cayó al suelo, esparciendo las esporas del hierro desgastado. un aire prometedor entra por las rendijas de los póstigos, las extremidades evidencian mala presión intravascular. sobrevuela en el aire el hedor de un químico derramado, contaminando el resto del ambiente, insultante, goteando calizamente de la losa del techo. los tentáculos del hedor son fantasmagóricos. perlas de sudor efímero, desperdigado, roto a manera de cardumen, aparece distribuido por la frente febril. el visitante, que hace un momento tocó el timbre y el sonido fue como un pájaro caído por la pedrada rotunda, el visitante viene a saludar inoportunamente, pero fiscalizado por su ex-consorte. aunque la familiaridad es laxa en cuanto a cumplimiento de normas se trata. por lo demás, todo parece marchar bien, o mejor, todo marcha como era de esperarse en un juego de naipes, pero mi esfuerzo de resistencia me cuesta. es decir, nadie se percata. nada sucede que parezca insinuar indicios de quebranto. el pequeño cuarto húmedo y tenebroso suelta su fragancia de flores de moho, se infla, y en una serie de combinaciones inflama las rutas plexo coroideas, respira con los pulmones, y simultáneamente suelta un pe(n)samiento proscrito, deflagrante, cargado de placer agonizante, que atraviesa relampagueante la tempestad del estroma, radiografiando el esqueleto de las coordenadas en toda su munificencia histoarquitectónica destacando el punto del siniestro. foco. pe(n)samiento como relámpago o alga invasiva, alienígena, adheriéndose frenética, impune, homicidamente a la nefrona: no seas tu enemiga. la idea como auto-diagnóstico maligno. el sistema exige mejor desempeño homeostático y recursivo, exige vandálicamente derroche de energía y devastaciones endócrinas: el desmayo casi es una aurora en esta situación...
/judith roland/excepción de la regla/
Etiquetas: fucka judith, lenguaje lesivo



