estoy sentado en medio de la estancia
con mi cerveza a la mitad
la rockola taconea una bachata sensiblera...
entré porque al pasar me sentí
atraído por su iluminación interior
en la calle íngrima y peligrosa
su luz inspiró un cobijo repentino
a mis ansias de abandono...
pero adentro
después de algunos minutos
mis manos y mis piernas cambian
continuamente su postura
tamborileo sobre la mesa
y empiezo a mostrar mi defecto dipsomaníaco
creí en algún momento necesitar un minuto
de silencio y de tranquilidad
una tregua para mis sentidos
pero no es así
el desasosiego me lo dice...
la calle íngrima y sediciosa,
la luna jadeando el intercambio hedonista del placer por la violencia
y la noche extendiendo su complicidad con el ultraje sobre la ciudad
bendiciendo mi potencia
que busca contra quien estallar su energía,
que busca quien le oponga resistencia
mi espíritu requiere la guerra: esa es mi verdadera sed...
con mi cerveza a la mitad
la rockola taconea una bachata sensiblera...
entré porque al pasar me sentí
atraído por su iluminación interior
en la calle íngrima y peligrosa
su luz inspiró un cobijo repentino
a mis ansias de abandono...
pero adentro
después de algunos minutos
mis manos y mis piernas cambian
continuamente su postura
tamborileo sobre la mesa
y empiezo a mostrar mi defecto dipsomaníaco
creí en algún momento necesitar un minuto
de silencio y de tranquilidad
una tregua para mis sentidos
pero no es así
el desasosiego me lo dice...
la calle íngrima y sediciosa,
la luna jadeando el intercambio hedonista del placer por la violencia
y la noche extendiendo su complicidad con el ultraje sobre la ciudad
bendiciendo mi potencia
que busca contra quien estallar su energía,
que busca quien le oponga resistencia
mi espíritu requiere la guerra: esa es mi verdadera sed...
Etiquetas: los demonios de la perversión




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