cadena de maldiciones
enfrentarme otra vez al miedo
es un buen intento de reinicio
una forma de penetrar
en el recinto donde las paredes exhalan
el hedor de rituales indecentes
la pereza es la madre de los vicios
ahí el placer no ahuyenta la zozobra
cada noche una perla del rosario se hace trizas
y los perros lamen con voracidad
lo que las paredes destilan de inmundicia
el llanto desgarra el sueño de los necios
el lamento no evoca compasión
cuando mancha la conciencia
luego todos despiertan secos de palidez y mórbidos impulsos
con los estómagos gruñendo con hambre de sospecha
una atmósfera enrarecida contamina de culpa los alardes de decoro
a lo largo del pulcro vecindario
la lascivia también desprende mal aliento
y obstinadamente
deja su huella infame en los rostros
ropa pegada de sudor al cuerpo
calzonetas mojadas entre la mochila
bolsas en los ojos
y la mirada amarillenta
la dignidad del cansancio lame
residuos de fluido en la comisura de los labios
último rastro del suplicio subyacente en el deleite
recuerdo borroso emergiendo en la tiniebla eufórica de la noche de ayer,
de las noches cotidianas,
entre sordos gemidos actuados con fervor escénico: uh ah!... uh ah!...
y el pulso feroz en medio de la orgía
a la satisfacción la empaña
su enferma dependencia
la ingenuidad del niño sucumbió a un exceso de heroísmo
fallidos modelos y
una copa bebida con desprecio
tornan cualquier goce en goce pervertido
cuando estimados no le importan los efectos
la sangre llena la jeringa
y mientras sube adulterada
un color decadente
enturbia la claridad de la bóveda celeste...
abril, 2008
es un buen intento de reinicio
una forma de penetrar
en el recinto donde las paredes exhalan
el hedor de rituales indecentes
la pereza es la madre de los vicios
ahí el placer no ahuyenta la zozobra
cada noche una perla del rosario se hace trizas
y los perros lamen con voracidad
lo que las paredes destilan de inmundicia
el llanto desgarra el sueño de los necios
el lamento no evoca compasión
cuando mancha la conciencia
luego todos despiertan secos de palidez y mórbidos impulsos
con los estómagos gruñendo con hambre de sospecha
una atmósfera enrarecida contamina de culpa los alardes de decoro
a lo largo del pulcro vecindario
la lascivia también desprende mal aliento
y obstinadamente
deja su huella infame en los rostros
ropa pegada de sudor al cuerpo
calzonetas mojadas entre la mochila
bolsas en los ojos
y la mirada amarillenta
la dignidad del cansancio lame
residuos de fluido en la comisura de los labios
último rastro del suplicio subyacente en el deleite
recuerdo borroso emergiendo en la tiniebla eufórica de la noche de ayer,
de las noches cotidianas,
entre sordos gemidos actuados con fervor escénico: uh ah!... uh ah!...
y el pulso feroz en medio de la orgía
a la satisfacción la empaña
su enferma dependencia
la ingenuidad del niño sucumbió a un exceso de heroísmo
fallidos modelos y
una copa bebida con desprecio
tornan cualquier goce en goce pervertido
cuando estimados no le importan los efectos
la sangre llena la jeringa
y mientras sube adulterada
un color decadente
enturbia la claridad de la bóveda celeste...
abril, 2008
Etiquetas: TACHAdura




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