ella piensa que él la miró con intenciones de algo
él la vió para disfrutar un poco su tedio
ella comparte con su amiga los encantos de la edad, los avatares que depara la ciudad cuando atardece temprano
él tamborilea sobre la mesa tomándose un refresco, acompasando una música de fondo
el bullicio de la ciudad absorbiendo suspiros de afán y mansedumbre en su estruendo de motores
los buses parecen mirar con sus ojos de vidrio, parecen asnos de ojos semi-cerrados al hacer la parada
en cada paso que damos todos llevamos el mundo a cuestas
o
la luz descarga su responsabilidad en nuestras espaldas:
así nace la noche, como una hija espuria del cansancio de día
su mano deja caer la herramienta
unos chicos bandidos disparan por la ventana de un auto hacia el horizonte
queriendo ser ellos los autores del declive del sol, buscando en realidad excusas para exiliarse
el la volteó a ver...
ella tiene razón y su amiga lo comparte
en las cosas de la vida somos sabios desde el principio aunque no nos demos cuenta
ella tendrá que tenerle a él un poco de paciencia
los tres suspiran en medio de la ciudad contaminada de humo y ruido y bajo un cielo inaccesible a nuestros impulsos
los chicos ahora huyen por la carretera infestada de cómplices suicidas hacia parajes extraurbanos
en cada rincón surgen nuevas experiencias: la vida es generosa
en el bus de regreso alguien mira la hora en su reloj de pulsera...
él la vió para disfrutar un poco su tedio
ella comparte con su amiga los encantos de la edad, los avatares que depara la ciudad cuando atardece temprano
él tamborilea sobre la mesa tomándose un refresco, acompasando una música de fondo
el bullicio de la ciudad absorbiendo suspiros de afán y mansedumbre en su estruendo de motores
los buses parecen mirar con sus ojos de vidrio, parecen asnos de ojos semi-cerrados al hacer la parada
en cada paso que damos todos llevamos el mundo a cuestas
o
la luz descarga su responsabilidad en nuestras espaldas:
así nace la noche, como una hija espuria del cansancio de día
su mano deja caer la herramienta
unos chicos bandidos disparan por la ventana de un auto hacia el horizonte
queriendo ser ellos los autores del declive del sol, buscando en realidad excusas para exiliarse
el la volteó a ver...
ella tiene razón y su amiga lo comparte
en las cosas de la vida somos sabios desde el principio aunque no nos demos cuenta
ella tendrá que tenerle a él un poco de paciencia
los tres suspiran en medio de la ciudad contaminada de humo y ruido y bajo un cielo inaccesible a nuestros impulsos
los chicos ahora huyen por la carretera infestada de cómplices suicidas hacia parajes extraurbanos
en cada rincón surgen nuevas experiencias: la vida es generosa
en el bus de regreso alguien mira la hora en su reloj de pulsera...
Etiquetas: agosto era escarlata




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