martes, 4 de agosto de 2009

ella piensa que él la miró con intenciones de algo

él la vió para disfrutar un poco su tedio

ella comparte con su amiga los encantos de la edad, los avatares que depara la ciudad cuando atardece temprano

él tamborilea sobre la mesa tomándose un refresco, acompasando una música de fondo

el bullicio de la ciudad absorbiendo suspiros de afán y mansedumbre en su estruendo de motores

los buses parecen mirar con sus ojos de vidrio, parecen asnos de ojos semi-cerrados al hacer la parada

en cada paso que damos todos llevamos el mundo a cuestas

o

la luz descarga su responsabilidad en nuestras espaldas:
así nace la noche, como una hija espuria del cansancio de día

su mano deja caer la herramienta

unos chicos bandidos disparan por la ventana de un auto hacia el horizonte
queriendo ser ellos los autores del declive del sol, buscando en realidad excusas para exiliarse

el la volteó a ver...

ella tiene razón y su amiga lo comparte

en las cosas de la vida somos sabios desde el principio aunque no nos demos cuenta

ella tendrá que tenerle a él un poco de paciencia

los tres suspiran en medio de la ciudad contaminada de humo y ruido y bajo un cielo inaccesible a nuestros impulsos

los chicos ahora huyen por la carretera infestada de cómplices suicidas hacia parajes extraurbanos

en cada rincón surgen nuevas experiencias: la vida es generosa

en el bus de regreso alguien mira la hora en su reloj de pulsera...

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