sábado, 1 de agosto de 2009

act-ual

(cl)amo desde la nada una restitución de las oportunidades perdidas, ocasiones en su momento habituales vinieron en su devenir convertidas en lastre portador de la demencia, de la actual desconcentración. cuando el mundo, por pequeño que sea, se despliega a partir de omisiones, de puntualidades desobedecidas, dispersa tu otra posibilidad, la que rompe la directriz rectilínea, la que despierta al demonio de la seducción por el abismo, el vértigo, la ruptura, desata una nube de malestares suicidas y urgentes, una vez por todas inermes contra el mundo, con el tiempo perdido, tiempo duplicado pues hemos perdido la causa al hendirlo en verdad a la hora mentida. decisión entonces encauce de perdición. la mentira es incumplimiento de la verdad prometida en el acto, y el comienzo no tiene parámetro exacto, inubicable en la línea temporal, el inicio es un susurro del corazón sin altibajos, sin intuición de los tropiezos, caso omiso a las amenazas, presentes desde ya en la esperanza, el misterio que ha de suceder, sin llegar a ser suceso. invoco desde la nada el nombre de las cosas, estéril desvarío que me queda como manifiesto de (cl)amor. el momento (recl)ama tus actos, act-ual, ahora, desfase de los hechos cuya recontrucción luego pretendida, a partir de hoy, cosida en el tamiz de lo imposibilidad... el pensamiento actual no tiene contundencia, el único error que se me antoja un deber no repetirlo es quedarse de brazos cruzados. la vida demanda con dolor las ausencias, por eso también es ganancia darlo todo por perdido, duplicas las posibilidades ocultas en el fluir del tiempo. ahora que clamo desde lo profundo de la nada ¿cómo no entregarme a lo único que poseo, aunque sea el desencanto?

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