viajar en autobús
al INCA
viajar en el bus
es un vibrante suicidio
una pesadilla con sensación
de manos atadas
y el reverso
sorprendente
decanta ahora
en esta difícil
explicación imposible
con la que trato
de acercarme
a lo trivial
con que el vértigo
disfraza su fisonomía
porque pesadilla es
mera fruición adrenalizada
la velocidad me impulsa
quiere desprenderme del asiento
a ratos desfallezco
a ratos me hago trizas
mi avatar es de viajero
en este intefaz de histeria colectiva
mi paradero es desconocido
de pronto: comprendo que
nada de lo que suceda me importa
llevo hambre
tengo sed
soy una autómata enceguecido
porque quiero MÁS!
siento la velocidad del bus
fluyendo por mi esfínter pilórico
resortea mi persona
agarrándome de tus piernas
y salta mi mochila
apenas despegándose de mi espalda
todos mis huesos saltan
y todas mis fichas de a centavo
gritos exasperados
el latido pulsando en mis sienes
pilotar el timón es dibujar el abismo birlando al demonio que es policía de tránsito
con su viraje impetuoso reluce la inercia
hidráulicamente excitante
neumáticamente centrífuga
a sobresaltos mi sangre se exalta
puños de ferocidad son mis taquicardias
sí, sí, sí rugen las miradas y los espasmos del sexo
(a golpes de embrague me imagino jugando mi pistón
por tus ingles de flecha)
la velocidad activa las terminaciones nerviosas
la velocidad es la memoria sonora del estruendo industrial
la propiedad no-asegurada del vislumbre profético
exaltado de emociones letales
todo lo que sucede por dentro
se desfasa del tiempo que marcan los relojes
el bus es un paréntesis abierto
una flecha oblicua suspendida en medio de la calle
la vida intensa demanda emociones extremas
en medio del trance estamos
cuando irrumpe el rayo del freno
a cada parada se impulsa de nuevo
bungee horizontal descifrando genomas de fuga
el bus convertido en prolongación de nuestro pulso sanguíneo
a cada embestida siento que no existe el desgaste
el frente está lleno de fantasmas
y reproches por atropellar
del motor surgen tentáculos de calor y memoria colectiva
que le meten el dedo en la boca a mi gusto por lo transitorio
el pánico es la sexy Discordia sobrevolando el campo de guerra
ululando el sudor, ululando el hambre de sexo
su transparencia expone mis motivos
con las antorchas que lleva en sus manos
desde el primer asiento hasta el final
todos coreamos la rola que estalla en las bocinas
hace falta un espíritu colegial ultra
para gozar lo que de plus los días ofrecen
rumba, cumbia, desmanes slingshot para muñequitas de trapo
de presunta impudicia porque aman lo feo denostando lo queer
espacio de flujos migratorios
¿cuántas soledades calientes?
¿cuántas negligencias sin lustre?
¿cuántos desayunos dejados a prisa?
¿cuántos stress masturbados
con esos escotes que eventualmente arrumban en la mare tumultuosa del autobús
cuando vamos sin esperanzas de costa
reavivando en nuestro pensamiento algún frenesí marchito?
espejismo de la fugacidad mundana son tus ventanas
y la calle derrapa hasta meterse en mi boca como un bocado de mierda
cabalgata veloz por las calles en preanuncio de alas
cohortes de cebras metálicas
motores bramantes de aceite
tregua de los soles brillando por el suburbio mental de mi parca bizarría
aros cromados
suspensión pasiva vrs. tracción delantera
llantas humeantes
bocinas salvajes
gritos rompiendo la barrera del sonido por la ciudad
todo un performance de testosterona
porque a las hembras las moja la toxicidad que destila el peligro:
la carne es débil cuando de lubricantes se trata...
las multitudes son sabias cuando son más constantes...
las mujeres son sabias a medida que asumen pasividad ante el empuje del mundo...
siento la velocidad del bus
fluyendo por mi esfínter pilórico
resortea mi persona
agarrándome de tus piernas
y salta mi mochila
apenas despegándose de mi espalda
todos mis huesos saltan
y todas mis fichas de a centavo
gritos exasperados
el latido pulsando en mis sienes
pilotar el timón es dibujar el abismo birlando al demonio que es policía de tránsito
con su viraje impetuoso reluce la inercia
hidráulicamente excitante
neumáticamente centrífuga
a sobresaltos mi sangre se exalta
puños de ferocidad son mis taquicardias
sí, sí, sí rugen las miradas y los espasmos del sexo
(a golpes de embrague me imagino jugando mi pistón
por tus ingles de flecha)
la velocidad activa las terminaciones nerviosas
la velocidad es la memoria sonora del estruendo industrial
la propiedad no-asegurada del vislumbre profético
exaltado de emociones letales
todo lo que sucede por dentro
se desfasa del tiempo que marcan los relojes
el bus es un paréntesis abierto
una flecha oblicua suspendida en medio de la calle
la vida intensa demanda emociones extremas
en medio del trance estamos
cuando irrumpe el rayo del freno
a cada parada se impulsa de nuevo
bungee horizontal descifrando genomas de fuga
el bus convertido en prolongación de nuestro pulso sanguíneo
a cada embestida siento que no existe el desgaste
el frente está lleno de fantasmas
y reproches por atropellar
del motor surgen tentáculos de calor y memoria colectiva
que le meten el dedo en la boca a mi gusto por lo transitorio
el pánico es la sexy Discordia sobrevolando el campo de guerra
ululando el sudor, ululando el hambre de sexo
su transparencia expone mis motivos
con las antorchas que lleva en sus manos
desde el primer asiento hasta el final
todos coreamos la rola que estalla en las bocinas
hace falta un espíritu colegial ultra
para gozar lo que de plus los días ofrecen
rumba, cumbia, desmanes slingshot para muñequitas de trapo
de presunta impudicia porque aman lo feo denostando lo queer
espacio de flujos migratorios
¿cuántas soledades calientes?
¿cuántas negligencias sin lustre?
¿cuántos desayunos dejados a prisa?
¿cuántos stress masturbados
con esos escotes que eventualmente arrumban en la mare tumultuosa del autobús
cuando vamos sin esperanzas de costa
reavivando en nuestro pensamiento algún frenesí marchito?
espejismo de la fugacidad mundana son tus ventanas
y la calle derrapa hasta meterse en mi boca como un bocado de mierda
cabalgata veloz por las calles en preanuncio de alas
cohortes de cebras metálicas
motores bramantes de aceite
tregua de los soles brillando por el suburbio mental de mi parca bizarría
aros cromados
suspensión pasiva vrs. tracción delantera
llantas humeantes
bocinas salvajes
gritos rompiendo la barrera del sonido por la ciudad
todo un performance de testosterona
porque a las hembras las moja la toxicidad que destila el peligro:
la carne es débil cuando de lubricantes se trata...
las multitudes son sabias cuando son más constantes...
las mujeres son sabias a medida que asumen pasividad ante el empuje del mundo...
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