domingo, 22 de noviembre de 2009

en medio de las balas

estábamos ahí
inesperadamente enredados
en una trampa del destino
no hubo augurios esa mañana
la niebla no surgió de ningún sueño
ninguna corazonada presagió
nada
o talvéz la taza de café matutino
adhería a su amargor
el mal sabor de la ironía
lo cierto es que una urdimbre asombrosamente

perfecta e inextricable
se formaba
secretamente
y secretamente nos entrelazó en el momento menos esperado:
las balas quebraban
algo al dispararse
el sonido incrustó el miedo en nuestras conciencias
estábamos acorralados
sonaban los disparos y luego sobrevenía un silencio vibrante, una pausa retumbante
como si nuestro alrededor fuera un amplio espacio abovedado en que rebotara el estruendo,
en cada intervalo
pensábamos que el próximo disparo sería para alguno de nosotros
¿cómo será el crujir del cráneo quebrándose con el acero?
¿cómo será el dolor de una bala? ¿se iluminará o se oscurecerá el ámbito de nuestras nociones sensibles?
vi hacia arriba
el cielo despejado y de una limpieza prometedora
era tan bello
que hería su indiferencia
comprendí que no era fundamental
que me conmoviera
sentí estafa y fatuo regocijo
el que otras tantas veces
me haya motivado su azul despejado
inundando mi alma con su inmensidad
repleta de aspiraciones informes e inconcretas
oh! cuánto nos engaña la belleza!
juré en ese instante que nada conmovedor
era digno de aprecio,
lo vivía entonces,
ahi, en la penuria de nuestra integridad,
en el riesgo de nuestras vidas,
filo que tiranamente nos atraía, al peligro, al dolor, a lo irreversible,
hablo por mí,
yo estaba en el trance
de una emoción intensa, en crescendo,
la vida de todos peligraba
los gritos, las pausas de anticipada letalidad,
todos los ángulos y perpectivas oblicuas,
y todos los bruscos movimientos y todas las torpes posturas
exacerbaban la emoción, potenciándola,
ahora era capaz de intervenir proactivamente,
vivir así, en medio de un peligro de muerte
en medio de un asalto, en medio de un fuego cruzado con armas de grueso calibre,
es una experiencia extrema
de algún modo la intensidad de esos breves momentos justifican toda una existencia
por eso, los discursos disuasivos de control social jamás tocarán el nervio exacto,
el abismo tiene sus encantos
y yo quería más...
repito: hablo por mí
comprendo perfectamente
existe un amplio espectro de caracteres y depravaciones

mi ser posee rara nomenclatura.
esa vez también comprendí que no es la mentira
lo que nos embauca porque ese sea automáticamente su efecto,
el resultado de su hosco mecanismo,
sino que hay en nosotros
una predilección por lo que no es verdadero,
un afán de extraviarnos por los vericuetos de la vanidad
y el cielo y el hermoso panorama
fue una mentira más de recargo ante el tribunal iconoclasta
instalado en mi alma,
en cierta forma estar en medio de la balacera
fue estar ante nuestra verdad más difícil
lo difícil es lo que yo rescato de cualquier acontecer
lo difícil y no la vana complacencia de la tranquilidad...

/shadoweaver/ la lógica de los hechos/

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