jueves, 29 de junio de 2006

Me sientes murmurar
y mi murmullo te sobrecoge
Socava todas tus convicciones (tus imposturas)
Te deseo pacientemente
Podría poseerte con un chasquido de dedos
con la manía tirana y morbosa de desgarrar el velo
golpear los panes
descargar mi cuerpo brutalmente

Huyes de mi mirada a tientas
Esta vez sí aciertas tu prejuicio pudoroso
de múltiple filo
Te estremezco al pronunciar tu nombre tiernamente.

No, tú no sabes de ternura

Socavo tus convicciones, algún día aprenderás
que las justificaciones nunca son ciertas
Aléjate cuanto antes de mí si quieres
Lo que deseas de mí exacto te lo puedo dar
Y persistes, sin embargo, en ser la principal enemiga
del enigma que contienes
Si tan sólo te atrevieras a equivocarte.

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