sábado, 31 de diciembre de 2005

febril

¿cómo escapar del tenebroso abismo de mis miedos?
¿cómo no admitir que si lucho es por mi digna rebeldía
de retar al monstruo amorfo del Destino?
me nace la superioridad en el coraje de no querer ser insignificante
cada golpe que recibo lo tomo entre mis manos:
polvo, arcilla, lodo, y lo transformo en pájaro, pez, hoja o estrella.

se desborda mi sangre con la generosidad del entusiasmo
tremendo deseo de lucha ante la esplendente lluvia

demacrado suceder del tiempo. torcimiento de cuerpo incinerado

inercia

sucumbo marchito con mis movimientos inútiles
mis brazos exangües finalmente claudican.
todo este recuerdo del futuro viene a mi mente
cuando, exacerbado, la sangre no me deja saber
si el cansancio que siento es por ser tajo en muertes sin sentido
o si es porque estoy
irremediablemente caído.

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