jueves, 18 de agosto de 2005

la noche invita a la muerte

en el salvajismo de la noche olvido el amor, mis lazos con el mundo, de aquello que me hace vivir y que está en el pecho de otro, me olvido de la pinche resistencia. hacerme a la noche, hacerme parte de ella, es una forma de bajar la guardia, de bailar como suicida a media calle, de aceptar la bajeza, mi proveniencia de la mierda, la ruindad de los motivos. mi resistencia sumisa se vuelve resistencia desafiante de todo lo que deforma.
la noche, el perfil oscuro de la bipolar creación de dios, nutricia de la absurda majestad del pecado, exposición, vulnerabilidad, caldo de los hechizos, de los verdaderos sueños, de las lujurias y la alcoholemia, de todo aquello que duele en el disfrute, del amor también, en su aspecto más ritual y salvaje, de las múltiples formas de ensayar la muerte, la de uno o la del otro, de todo aquello que duele en el disfrute. siempre significó desasosiego, nunca fue suficiente para desatar el nudo de cansancio que me pesa sobre la nuca.
me despeño en su vértigo siniestro y me parece bella como un revólver. como dice nietzsche "la noche invita a la muerte" y en mi reverencia o pérdida del equilibrio, la saludo militarmente, me acerco más y más como si me hundiera, y le escupo la cara, cruel naturaleza, se me antoja bella e indispensable como un revólver.

Etiquetas:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio