viernes, 10 de marzo de 2006

ataraxia

para vencer el sueño
hay que saber estar despierto.
primero piensas en tu deseo más arduo
luego buscas a como de lugar satisfacerlo
sin escrúpulos y sin reparos
hasta convertirte en maníaco con una obsesión repulsiva
ante los ojos de los demás
esto último, más bien, todo el proceso
conlleva el objetivo preciso de no ser
igual a ninguno, de ir contra ellos
sin pretensiones ridículas
instalarse fuera de contexto, enorme,
pisotear sí, pero sólo a quienes te entorpezcan
la consecución anhelada,
es decir, a casi todos, y si tu motivo
consiste en alguien
eso no cuenta: un objeto de deseo
es un objeto sustituible
por cualquier cosa que no sea espiritual.

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