La paz sea conmigo en este nuevo inicio
inauguro sin prisa otro paso des-ilusorio
resoplo con buena disposición y simulado olvido
para echar a andar el trayecto desconocido
anticipadamente abnegado
Sacudo la cabeza confuso y derribo el dominó afectivo
de mis querencias (o el castillo de barajas)
Tomo la esperanza como quien toma
la pluma con que escribió un sinnúmero de veces el poema
de la tragedia después de largo silencio
y del mal gusto los tira a la basura
Acicalo el marfil de mis cuernos
esparzo el cebo sutil de mi rostro por más piel,
quiero lucir a la altura de mi entusiasmo
Aunque cansado y la conciencia de lo absurdo
siempre puede el corcel sensualizar sus movimientos
La luz de afuera ayudará, nunca falta
pero habrá que habituarse a no buscar siempre un espejo.
Así es necesaria la ceguera para no perder tiempo necesario
la percepción del retraso embarga
Amo la sequedad del agreste paisaje
donde paso, a manera de valladar, como ante revista
o pasando revista,
me agrada y amo
la sequedad penitente de las hojas de los arbustos,
doradas por el polvo del camino.
Belleza hincada
pidiendo perdón o entumecida post mortem
de tanto gritar auxilio dentro del incendio
La belleza del paisaje de un desierto siempre
parece calcinada
por el polvo y el sol. Así rodea/propicia
cualquier camino
Inicio el trote ¡qué más da! no quiero
cansarme del mismo horizonte inerte.
inauguro sin prisa otro paso des-ilusorio
resoplo con buena disposición y simulado olvido
para echar a andar el trayecto desconocido
anticipadamente abnegado
Sacudo la cabeza confuso y derribo el dominó afectivo
de mis querencias (o el castillo de barajas)
Tomo la esperanza como quien toma
la pluma con que escribió un sinnúmero de veces el poema
de la tragedia después de largo silencio
y del mal gusto los tira a la basura
Acicalo el marfil de mis cuernos
esparzo el cebo sutil de mi rostro por más piel,
quiero lucir a la altura de mi entusiasmo
Aunque cansado y la conciencia de lo absurdo
siempre puede el corcel sensualizar sus movimientos
La luz de afuera ayudará, nunca falta
pero habrá que habituarse a no buscar siempre un espejo.
Así es necesaria la ceguera para no perder tiempo necesario
la percepción del retraso embarga
Amo la sequedad del agreste paisaje
donde paso, a manera de valladar, como ante revista
o pasando revista,
me agrada y amo
la sequedad penitente de las hojas de los arbustos,
doradas por el polvo del camino.
Belleza hincada
pidiendo perdón o entumecida post mortem
de tanto gritar auxilio dentro del incendio
La belleza del paisaje de un desierto siempre
parece calcinada
por el polvo y el sol. Así rodea/propicia
cualquier camino
Inicio el trote ¡qué más da! no quiero
cansarme del mismo horizonte inerte.
Etiquetas: derivas




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