domingo, 9 de abril de 2006

hostil

la mejor manera de celebrar el día es emborracharse en violencia, sudar cada mirada, cada deseo diabólico, es decir creador. El mundo me da hambre, me es imposible no sentirme baudelaireano bajo del calor, sediento de sangre, de lujuria, de bondades sustitutas y marginales, de sombríos silencios, de limpios sobresaltos brillantes como cuchillos, sediento, en fin, de mujeres que me sumerjan en sus encantos dulces, que me alejen de mi rabia. de mi inmovilidad y secreto humor. afán por la prisa y por el pisoteo, las huestes cargan sobre mí su estampida, ahora yo también soy capaz de transfigurarme con ellas, puedo sentir su dolor y cerrazón, hablaré ahora sus grotescos bufidos, las prolongaciones en sí de mi cruenta naturaleza, soy la noche que estraga en el desierto...

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