miércoles, 20 de enero de 2010

queja cenicienta

yo fuí la brasa ardiente
la brasa prófuga
que saltó hacia ti...
tú eres el agua
corriendo perpetuamente
agua en que pereció
mi ígneo impulso
y me arrastró
en su corriente fenecido
tornándome ceniza húmeda y dispersa
¿seguirás deviniendo
apagando en ti ímpetus flagrantes
convirtiéndolos en ceniza
como lo has hecho conmigo?
¿seguirás llevándome indiferente
en tu eterno fluir?

yo fui la brasa ardiente
¡brasa suicida!
que saltó hacia ti...

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