domingo, 18 de noviembre de 2007

tiempo de irse

ahora no sé qué es exactamente lo que pedí: tiempo, promesas, lides en mi propio feudo, anegado, por cierto. Pero las apariencias funcionan para apantallar, los títulos son propicios, son la fuerza de la palabra... son un buen recurso para ganar un poco de tiempo, a regateos de excusas, en transfusiones de optimismo acabar llegando, acertar el golpe o el beso en calles sombrías e inhóspitas... contra todos los resentimientos indiscretos y envidiosos que nos vean ¿qué es lo que pido? ¿qué es lo que doy dándome o quitándome? ¿por qué me duele actuar heroicamente, yo que rehuyo todo histerismo capaz, magistralmente, y que hoy siento necesidad de un consuelo egoísta, retributivo? tengo ganas de vengarme contra alguien más, con alguien que me garantice, desde el primer instante, desde la profunda pupila, que el indefenso no soy yo... Así piensa el amor en mis entrañas, verdaderamente... fiel al alevoso demonio en que me convierto cuando me descubro enfermizo

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