lunes, 30 de julio de 2007

break down

Luego de bailar con buen flow
mi necesidad de escapar de aquello
que odio secretamente me llevó
a esparcir por las calles la revolución estéril
que me amanece adherida al cansancio.
La inquietud que siento sé que te la debo a ti
y te lo agradezco.

Caminé inventándome destinos, como bien
lo aprendí de la vida, cuando he sido la
pieza sacrificada de su ajedrez.

Me alejé y retorné
con toda la calle, los autos y toda la arboleda
trabados en la garganta
y lo que busqué en mi revolución
quebró los dientes de su propio mecanismo
en el desencuentro, en su instancia degradada.

Conozco los juicios a que el azar somete
y también me refiero a las veces en que he sido
su cómplice, cuando menos el gran ausente
el acallado, cuando no han sido míos los actos
ni las palabras que me desmienten
como si me avergonzara
como si fuera irreversible pertenecer a barrios de ardor y escándalo
a largas caminatas y tragedias
donde no hay todo lo que dicen
los libros de texto oficiales,
como si supiera que me dan por descontado.

La hora en que termina el día su farsa
y su caída polvorienta
yuxtapone mis sentidos
algo por dentro en germen
no deja sentirme en orfandad
algo más bien desde lejos me tiende la mano sin ser luna,
sin ser parábola ni primera vez
viene o voy, languideciendo de alegría
como fumándome
como difumándome en la negrura
acechando hospitalidad o beneficencia
enfureciendo atabales y pájaros danzantes
(y música de lobos y llamaradas)
hoy no fue un día definitivamente igual, definitivamente no,
fue un día perfecto
gracias a ti (donde quiera que te encuentres)

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