lunes, 12 de marzo de 2007

ella cree estar amándome contra la pared, por su propia pereza. y me mira con odio cuando sospecha las verdades a las que es sorda. piensa repetir un golpe de suerte con la fecha perdida en las bolsas de sus ojos. siempre fue inclinada al sacrificio y no lo supo. ahora que yo me le salgo de las manos busca dejar su huella rocosa en el miedo de su parto. en el ser pálido y transitorio que no amó. alguna vez tuve el mismo miedo. buscamos todos acá - me justifico- honduras memorables. estar en el corazón después de muertos habla de cierto triunfo misericordioso. en realidad, estamos cansados de vivir dolorosamente, en realidad, hemos muerto a cada rato. es así que nos helamos cada día, que nos endurecemos en fricciones, intentando ser el más vejado, el más digno de lástima, el más abyecto. mi sedimento me reserva el triunfo y la condena. no soy nada de lo que intenta pronunciarse, aproximativamente, en estas palabras. soy más bien otra cosa fuera de texto. casi olvido decir que el amor es unívoco en su naturaleza. por eso soy digno del que me tienen todas sin mí, tanto física, como espiritualmente hablando, quienquiera que lo esté haciendo

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