adiós
a las de quienes fui bebé amamantado
cada vez que busqué entre el arsenal de sombras fue para estrellarme la cara en la infamia, hoy fue mi intento definitivo, significa tanto un rompimiento, que no sé si llorar lo de antemano perdido, o de suplicar, cínicamente una vez más, la oportunidad que me favorezca como privilegiado para derramar la alforja repleta de excremento acumulado en la espera, sin contra demandas justicieras. yo siempre soñé con mil dulces encantos, y siempre me extravié buscando en hondonadas lo sucio... ahora lo que me queda o lo que se me presenta es una bifurcación con doble vía al infierno, en la que se pudre mi desesperación ultimada a pedradas. ya no puedo dar un paso más promisoriamente. hoy mismo, dos vidas se me abrieron... ninguna de ellas ha sido la que yo amaba, y no fue para complementarme, sino para vaciar la desesperación enquistada en la conciencia... pero, me surge la pregunta, ahora que me siento descargado, poblado de diluvios culpables, de manchas coprolíticas como pasta en los genitales, ¿cómo es que sólo siento una descarga emocional claramente sustituíble por otro estado de ánimo con un poco de agallas, de solidaridad, de caricia materna? el dolor es una predisposición para quienes creemos en la imagen consagrada de la víctima que nos han vendido también, para quienes nos masticamos el fantasma como el látex de condón con la náusea de la impaciencia degenerada en demencia, como seres merecedores de disculpa divina sólo porque ignoramos lo inconmensurable del alma, el lenguaje que hablan los seres maravillosos que nutrieron nuestros sueños desde que fuimos nacidos y hoy aportan el exilio... nunca sabremos, aunque ahora seamos capaces de propiciar la vida, lo que germina el regreso si hemos perdido el código que lo descifra con los signos del silencio...
cada vez que busqué entre el arsenal de sombras fue para estrellarme la cara en la infamia, hoy fue mi intento definitivo, significa tanto un rompimiento, que no sé si llorar lo de antemano perdido, o de suplicar, cínicamente una vez más, la oportunidad que me favorezca como privilegiado para derramar la alforja repleta de excremento acumulado en la espera, sin contra demandas justicieras. yo siempre soñé con mil dulces encantos, y siempre me extravié buscando en hondonadas lo sucio... ahora lo que me queda o lo que se me presenta es una bifurcación con doble vía al infierno, en la que se pudre mi desesperación ultimada a pedradas. ya no puedo dar un paso más promisoriamente. hoy mismo, dos vidas se me abrieron... ninguna de ellas ha sido la que yo amaba, y no fue para complementarme, sino para vaciar la desesperación enquistada en la conciencia... pero, me surge la pregunta, ahora que me siento descargado, poblado de diluvios culpables, de manchas coprolíticas como pasta en los genitales, ¿cómo es que sólo siento una descarga emocional claramente sustituíble por otro estado de ánimo con un poco de agallas, de solidaridad, de caricia materna? el dolor es una predisposición para quienes creemos en la imagen consagrada de la víctima que nos han vendido también, para quienes nos masticamos el fantasma como el látex de condón con la náusea de la impaciencia degenerada en demencia, como seres merecedores de disculpa divina sólo porque ignoramos lo inconmensurable del alma, el lenguaje que hablan los seres maravillosos que nutrieron nuestros sueños desde que fuimos nacidos y hoy aportan el exilio... nunca sabremos, aunque ahora seamos capaces de propiciar la vida, lo que germina el regreso si hemos perdido el código que lo descifra con los signos del silencio...
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