sábado, 5 de junio de 2010

esta noche sostengo
el mundo tenebroso en mis espaldas
el deseo de esclavo, el alma enfebrecida,
¿quién puede saber? ¡quién indague confunda!
mi fácil levedad con egoísmo
esfuerzo sobrehumano con falta de pisto
el tono grave impregnando palabras ociosas
creando la dispersión entre los miasmas urbanos
deseos de una mujer en los clubes de alterne
pensamiento fugaz como un cigarrillo
fumando la perseguidera bajo una lluvia de insultos

ilusiones perdidas, esfuerzos en la demora
estrangulados en la soledad, a la soledad conminados,
el deseo de irse con desaparecer penalmente
en la calles de oprobio
de la sucia ciudad
¡quién puede saber cuánto amé a esa mujer!...

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